Ya ha terminado el proceso de registro biométrico de la población en edad de votar y el resultado es sorprendente, 4.6 millones de bolivianos se fueron a registrar. Hay que recordar que esta forma de registro se debió al acuerdo entre el gobierno y la oposición
La oposición reiteradamente había denunciado que el viejo padrón, que alcanzaba a un poco más de 3.5 millones de votantes, estaba contaminado, inflado, que con él votaron los muertos, que había duplicados y sin fin de irregularidades. Tras estas denuncias, de nada sirvió la huelga de Evo Morales y el bloqueo del parlamento de parte de los “movimientos sociales”, el gobierno cedió y se destinaron 48 millones de $us para implementar una nueva forma de registro, el biométrico. Llegaron las máquinas, la Corte Electoral elaboró cronogramas, se dudó que pudiera acabarse en tan poco tiempo, algunos anunciaron su fracaso, pero no, se concluyó a tiempo y con resultados espectaculares.
Ahora, el nuevo, recién cocinadito padrón electoral, ha resultado más grande, lo que da a entender que el viejo no estaba tan inflado como parecía, o ¿será que alguien le ha puesto mucha levadura al actual?, pero ya la oposición no dice nada. El berrinche servía para salirse con la suya, aunque cueste mucho. Ellos, los expertos en fraude, se desgarraban las vestiduras tratando de ganar tiempo y evitar que llegue su mala hora, pero igual parece haberles llegado porque no pudieron construir la poderosa alianza que esperaban.
De todos modos ahora el nuevo padrón será el adorado, el puro, aunque como todo en la vida no es perfecto y siempre estará en riesgo. En la historia de las elecciones han aparecido cosas similares para generar ilusiones acerca de la pureza del voto y la voluntad popular. Por ejemplo eso fue la aparición de la papeleta multicolor y multisigno que finalmente no garantizó nada. Ahora una máquina tampoco garantizará la aparición de la democracia sin mancha. Es el desarrollo económico el verdadero partero de la democracia porque genera las condiciones para que impere la voluntad del pueblo y que funcionen debidamente los mecanismos electorales. Como el desarrollo económico no llega entonces la democracia tampoco y lo único a lo que jugamos es a la democracia de mentiritas, un juego muy caro.
Hay quienes creen que ahora con el biométrico está garantizado que no hayan duplicados, ¡Mentira! Sólo si se encuentran homónimos se harán el cruce de huellas entre una inscripción y otra. El biométrico resulta un lujo muy caro con huecos por donde se puede colar el fraude, sino ahora en la próxima, cuando los politiqueros se las ingenien y hayan descubierto todas las deficiencias del sistema.
¿Por qué este resultado tan bueno? Por varias razones, por ser un sistema nuevo y ser la gente novelera, por la presión psicológica y material, lo que ha hecho que los que antes no se inscribían ahora lo hagan. Lo que significa que la campaña de la corte y de los partidos, hasta de la Iglesia, ha sido muy buena. Un sticker con la leyenda “yo estoy empadronado ¿y vos?” circuló por la ciudad y hubo quien se lo puso al pecho.
Como alguien observó, este nuevo padrón es en realidad un control más severo del Estado sobre el ciudadano, un “patrón” más duro para cambas y explotados, pero hay gente domesticada que se jacta diciendo “estoy empatronao” en tanto que los rebeldes conspiran para arrancarse las cadenas y aplastar al patrón.
De todos modos el resultado servirá para visibilizar mejor el voto nulo, blanco y la abstención, frente a los candidatos y todo el stablishment que convoca a que la gente asista a las ánforas, Yoyo Pando entre ellos, asegurando que no votar por nadie son pavadas porque luego uno no tiene derecho a reclamar. Mentira, los que no votan son los que no creen en nadie y se organizan para la lucha porque saben que si no están organizados vienen los poderosos con más poder a barrerlos y gracias a las elecciones, como dice Molotov “dale más poder al poder y más duro te van a venir a joder”.
TRUCHO DEBATE DE CANDIDATOS A SENADORES
Érase una vez que con mucho ruido y gran expectativa un enano salió del monte causando risa de los que esperaban algo grandioso. Eso fue finalmente el debate entre los cívicos cruceños que pasan por políticos, Germán Antelo y Oscar Ortiz, y Gabriela Montaño. Cada uno busco demostrar cuan bueno es como candidato a senador y cuanto los quiere el pueblo cruceño. Las barras arrastradas por los candidatos para sentirse seguros y ganadores fueron mayor espectáculo y el más caro.
Al final todos estaban de acuerdo y sólo tenían diferencias de forma sobre la economía, la autonomía, la justicia y el narcotráfico. Coincidieron en defender la propiedad privada, ese “modo de vida” tan afín a cívicos y empresarios. La Montaño es la más deseosa de aplicar reformas, y los cambios constitucionales que sólo buscan impedir la revolución social, recomendándose a los poderosos. Todos quieren aplicar modelos mixtos de economía donde convivan las empresas estatales y privadas, que derivará en el fortalecimiento de las trasnacionales poderosas y de la michi burguesía nativa, ya sea la nueva de oportunistas hechos los indigenistas o la vieja de terratenientes y gamonales. ¿Debate? No, ¡acuerdo entre pares!

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